Escribí una línea. Mandá un audio. Sacále foto al ticket. Capi hace las cuentas de las monedas por detrás, y cada domingo te deja una notita corta sobre qué cambió, qué hay de nuevo, y qué se quedó callado.
Capi no es una app de presupuesto. Es más un hábito callado, para gente que ya se siente responsable con la plata y prefiere no abrir otro dashboard para demostrarlo.
Ganás en un lado y gastás en otro. Casi todos los trackers que hay asumen una sola moneda, sin decirlo. Capi las guarda todas y te da un único total honesto.
YNAB. Monarch. Fintonic. Las bajaste, las abriste, y en la tercera semana las dejaste en silencio. Capi no te pide que abras nada. Sólo escribís una línea yendo al colectivo.
Nada de sobres. Nada de números rojos. Nada de categorías para mantener un domingo a la tarde. Capi simplemente te cuenta, en frases comunes, a dónde se fue la plata de verdad. Qué hacés con eso, problema tuyo.
Unos doce segundos por día. Ninguna app que abrir. Ningún desplegable. Ninguna categoría que aprender. Lo escribís, lo decís, o le sacás foto. Capi lee, convierte y categoriza por detrás.

Los domingos a la mañana, Capi se relee toda la semana a sí mismo. Entre tarjetas, monedas y categorías. Y te escribe unas frases sobre qué es nuevo, qué se quedó callado, y qué parece una pérdida chiquita. Sin gráfico. Sin dashboard.
Capi nunca te dice "te pasaste." Te dice "me di cuenta de algo." Ese cambio chiquito, de auditoría a compañía, es lo que hace que la gente siga registrando después de la quinta semana.
Eh, rápido. Esta semana gastaste AR$310.000, bastante tranquilo. Es como US$310, más o menos US$45 por debajo de lo habitual.
Una cosa que noté: el súper llegó a AR$125.000, lo más alto desde febrero. No es problema. Sólo te aviso por si te sorprende.
Ah, tu Spotify familiar se renovó AR$14.900 el jueves. Lo agregaste en octubre. ¿Lo seguís usando?
Dejé el ritual de los domingos con tres apps. Capi ahora sólo está ahí en mi Telegram, como una amiga que se dio cuenta de algo.
Tres trabajos, un personaje chiquito. Armado alrededor de la única pregunta que las apps de tracking nunca terminan de responder. ¿A dónde fue mi plata, de verdad?
Escribí "café 1500". Apretá el micrófono y decí "súper, veinticinco mil en Coto." O sacále foto al ticket. Capi lo escucha, lo lee, y te muestra qué entendió. Un toque, y queda.
Un número para el mes entero, aunque haya pasado por cuatro monedas. ¿Tenés un resumen del banco? Tiralo ahí. CSV o PDF, de Mercado Pago, Brubank, Ualá, Galicia, Wise, lo que tengas. Capi se lo come todo.
El resumen del domingo te cuenta qué se movió, qué está tranquilo, qué hay de nuevo. ¿Querés más? Preguntá. Cosas como "¿cuánto gasté en comida en abril?" tienen respuesta de verdad, en tu idioma, basada en las reglas viejas y aburridas de las finanzas personales. Nada de intuiciones.
Ningún plan se renueva solo. Cada período pagado termina por su cuenta y espera a que vuelvas. Porque una herramienta de plata que te cobra sin avisar es un mal chiste.
Las transacciones viven en una base encriptada, en infraestructura que opera el equipo de Capi. Sin pixeles de publicidad, sin trackers de terceros, sin datos vendidos a nadie. Pedí /mydata y recibís un Excel con todo lo que Capi tiene tuyo. Pedí /forget y todo se borra en 7 días.
Hogar compartido, atribución por persona, metas en común. $99/año para los dos, 7 días gratis.
Si la tuya no está, mandala a hello@cappi.io. Las leo todas.
/mydata, y podés pedirle que te olvide con /forget.Empezá gratis. Sin tarjeta, sin bajar nada, sin cobros sorpresa. Si Capi no es para vos, lo vas a saber en una semana.
Conocer a Capi en TelegramO escribile al equipo, hello@cappi.io.